besostristes:

Quizás…
Hoy desperté a las 6:45 a.m. y cuando abrí los ojos lo primero que hice fue sonreír, nunca lo hago tan temprano pero hoy te descubrí amaneciendo a mi lado, en mi cama. Estabas acostado boca abajo, la sábana cubría poco de tu cuerpo, podía ver tu espalda perfecta, parte de tu trasero y tus piernas. No lo podía creer, entonces comencé a besar tu espalda, besé despacito y suavecito cada centímetro de tu piel, no quería despertarte. Era inevitable, despertaste y me descubriste en plena besadera, sonreíste y entonces te besé esos labios que nunca antes había besado, o al menos, yo no recordaba haberlos besado. Seguía incrédula, besándote la frente, los párpados, la nariz, los labios, las mejillas, el cuello, el pecho… ¡Ay! Te besé todito. Perdóname, es que soy muy incrédula.
Dejé de besarte porque quería prepararte un café, después de todo parecía que el día sería nuestro. Yo no paraba de sonreír, por un instante, sentí que era la mujer más feliz del mundo. Me pellizcaba y me dolía, pensé que después de esa noche juntos que yo ni recordaba, podía morir sabiéndome completa, dichosa, feliz.
Mientras preparaba tu café no podía hacer más que seguir sonriendo, sentí que estaba volando muy alto, pero no tuve miedo. Te llamé por tu primer nombre y tu primer apellido, seguido de un “ya está servido tu café, mi amor”. Al no recibir respuesta, caminé hasta el dormitorio para ver por qué no venías por el café y encontré una nota en mi cama que decía: “Disfruta el café, huele rico. Quizás en el próximo sueño haya tiempo para más. Te amo.”
Entonces me senté cerca de la ventana, disfruté mi café y entre lágrimas y sonrisas seguí pensándote.
BesosTristes

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Quizás…

Hoy desperté a las 6:45 a.m. y cuando abrí los ojos lo primero que hice fue sonreír, nunca lo hago tan temprano pero hoy te descubrí amaneciendo a mi lado, en mi cama. Estabas acostado boca abajo, la sábana cubría poco de tu cuerpo, podía ver tu espalda perfecta, parte de tu trasero y tus piernas. No lo podía creer, entonces comencé a besar tu espalda, besé despacito y suavecito cada centímetro de tu piel, no quería despertarte. Era inevitable, despertaste y me descubriste en plena besadera, sonreíste y entonces te besé esos labios que nunca antes había besado, o al menos, yo no recordaba haberlos besado. Seguía incrédula, besándote la frente, los párpados, la nariz, los labios, las mejillas, el cuello, el pecho… ¡Ay! Te besé todito. Perdóname, es que soy muy incrédula.

Dejé de besarte porque quería prepararte un café, después de todo parecía que el día sería nuestro. Yo no paraba de sonreír, por un instante, sentí que era la mujer más feliz del mundo. Me pellizcaba y me dolía, pensé que después de esa noche juntos que yo ni recordaba, podía morir sabiéndome completa, dichosa, feliz.

Mientras preparaba tu café no podía hacer más que seguir sonriendo, sentí que estaba volando muy alto, pero no tuve miedo. Te llamé por tu primer nombre y tu primer apellido, seguido de un “ya está servido tu café, mi amor”. Al no recibir respuesta, caminé hasta el dormitorio para ver por qué no venías por el café y encontré una nota en mi cama que decía: “Disfruta el café, huele rico. Quizás en el próximo sueño haya tiempo para más. Te amo.”

Entonces me senté cerca de la ventana, disfruté mi café y entre lágrimas y sonrisas seguí pensándote.

BesosTristes

Fotos on We Heart It. http://weheartit.com/entry/28926742

(Source: itsmeynnah)

<3

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(Source: what-do-i-wear)

(Source: pretaportre, via pretaportre)